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LA ALIMENTACIÓN
La alimentación no sólo implica el hábito de comer sino una serie de factores externos de conducta que nos llevan a conseguir un clima adecuado a la hora de sentarse a la mesa.
Es esencial que los más pequeños adquieran estos hábitos desde la infancia. Desde aquí te damos algunas pautas para las diferentes comidas.
Todas comidas serán relajadas y tranquilas. Desde el inicio hasta el final de la comida el niño permanecerá en la mesa. Evitaremos compaginar la comida con otras actividades como: ver la tele, jugar...)
Le enseñaremos las normas de higiene en la mesa: lavarse las manos antes de comer, usar la servilleta, emplear los cubiertos... Intentaremos introducirle alimentos nuevos. Los incorporaremos poco a poco para que los vaya degustando en pequeñas cantidades hasta que se acostumbre a su sabor.
Respetaremos el rechazo del niño a ciertos alimentos; todos tenemos alimentos que nos gustan menos pero es necesario establecer una línea lógica entre gustos y caprichos. Evitaremos que los niños coman entre horas para que la siguiente comida se afronte con el suficiente apetito. Debemos de tener en cuenta que alimentos que se comen entre horas por lo general no tiene demasiado aporte alimenticio (galletas, chuches, bollería...) es siempre mejor que se coma un plato de pollo que cinco bollos industriales.
EL DESAYUNO
El desayuno es una de la comidas más importantes del día por lo que debemos prestarle mucha atención. Debemos de tener en cuenta que llevamos al menos ocho horas sin ingerir ningún alimento y que la siguiente hora de comer es a mediodía, como contrapunto, además, es la franja horaria en la que los niños realizan el esfuerzo intelectual más importante; como norma general en los coles se realizan las actividades más importantes en las primeras horas dejando las menos costosas para las últimas horas de la tarde. Por todo ello el niño debe acudir al colegio bien alimentado. Le llevaremos una pieza de fruta o algún tentempié para almorzar en el cole si es necesario.
Es muy importante que el desayuno sea relajado y tranquilo por lo que, si es preciso nos despertaremos unos minutos antes para que no nos vengan las prisas. Deberemos evitar compaginar el desayuno con otras actividades como: leer, ver la tele, jugar con un juguete... Para esto es muy importante que el padre o educador dé ejemplo (si el papá o la mamá están leyendo el periódico en la mesa, el niño querrá leer un libro).
Para ir abriendo boca, nos asearemos y nos vestiremos antes de desayunar de este modo nos sentaremos a la mesa con más apetito. Es conveniente cambiar los componentes del desayuno con periodicidad para evitar el cansancio y el aborrecimiento de ciertos alimentos.
LA COMIDA
Es la toma principal de alimentos del día. Debe ser uno de los momentos de congregación familiar por lo que intentaremos por todos los medios comer todos juntos.
Es muy importante establecer unos horarios fijos para comer. La anarquía es el mayor enemigo de los buenos hábitos. Se establecerá un periodo mínimo y máximo para comer, evitando pausas eternas entre platos.
En la mesa no se harán carreras para ver quién come más rápido. Debemos inculcar unas pautas de conducta relajada y tranquila a la hora de comer. Evitaremos en lo posible los gritos y regañinas constantes sustituyéndolos por elogios de las pequeñas buenas conductas o logros progresivos.
Si evitamos comer entre horas tenemos garantizado un 90% de posibilidades de hacer una buena comida.
LA MERIENDA
La merienda como el almuerzo debe ser una comida de paso, algo transitorio hacia la cena para garantizar el apetito cuando llegue la hora.
LA CENA
En la cena volvemos a repetir los hábitos de la comida: Comeremos todos juntos de forma relajada y tranquila y sin elementos externos (ni tele, ni libros, ni juegos...) En cuanto a la cantidad: la cena debe ser ligera y tomarse lo antes posible para que podamos hacer la digestión antes de irnos a la cama.
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